Jueves, 10 de septiembre de 2009
Cielo despejado (Cd)
Nunca recordaba
lo que había soñado
la noche anterior.
Se esforzaba por retener en la memoria
las imágenes de las historias
que cruzaban por el sueño
pero todo esfuerzo era en vano.
No había manera.
Cuando a lo largo del día
alguien contaba la peripecia soñada
escuchaba con interés y cierta fascinación.
Le parecía prodigioso ese mundo
irreal y onírico que poblaba las noches ajenas.
¿No soñaré? .
Se preguntaba.
O peor aún…
¿acaso no tendré sueños?
Sabía que eso no podía ser,
que todo el mundo tiene sus fantasías nocturnas
Que soñar, sueña todo el mundo.
Hasta el más necio
atesora su cofre de sueños e ilusiones.
No era peor que otros,
incluso era más feliz que la mayoría.
No había sufrido en la infancia
enfermedades raras, ni traumas nocturnos…
por eso abrió los ojos cuando él pronunció
aquellas cinco palabras…
“estás todo el día soñando”
Y cayó en la cuenta de que soñaba de día.
Cerraba los ojos
y se dejaba arrastrar por un sueño.
Deseos que aparecían arrebatándole la vigilia
y que transformaban la realidad.
Soñaba mientras le hablaban.
Al caminar por el parque,
al cruzarse con extraños también soñaba.
Soñaba en casa y en el trabajo.
Soñaba mientras viajaba y mientras escribía.
En realidad soñaba más que la mayoría de las personas
y como era más inteligente que todos nosotros juntos
nos dijo…
es posible que las personas
tengan un cupo de sueños por día
y como yo sueño por el día,
cuando estoy despierta
pues ya no puedo soñar por la noche.
Por: Alfredo Jaso | Salvamento y Socorrismo | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bitácora sentimental y meteorológica

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