Jueves, 10 de septiembre de 2009
Cirrocumulus (Cc)
Fue entrando despacio
pero con decisión.
Y al llegar al fondo ya no pudo parar.
Sentirla dentro.
Notar como crecía y se movía
llenándolo todo
le producía un intenso placer.
Saber que estaba ahí
le procuraba una irreverente
alegría interior
que la saciaba.
Cerrar los ojos y notarla dentro
era como estar más cerca del cielo.
Por eso juntó las manos
y separando levemente los labios
en un susurro casi agónico
se atrevió a decir…
gracias a señor por poner en mi
el regalo interior de la fe.

Por: Alfredo Jaso | La deriva | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bitácora sentimental y meteorológica

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