Lunes, 13 de julio de 2009
Siempre pensó que desear
era mejor que tener.
El deseo es un bálsamo
para la tristeza.
Una luz para los días.
Un horizonte inalcanzable
pero emocionante.
Desear es descubrir
inventar, crear.
El deseo no ata ni obliga,
no encadena, ni compromete.
El deseo se comparte,
enajena y libera.
Siempre pensó que desear
era mejor que tener.
Quizá era demasiado inteligente
como para vencer el miedo
a conseguir lo que deseaba.
Quizá por eso y en el fondo,
admiraba a toda esa gente
que sin importarle el riesgo
se enfrentaba a la vida
con el afán irresponsable
de la conquista de sus deseos.
Por: Alfredo Jaso | La deriva | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bitácora sentimental y meteorológica

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