Viernes, 10 de julio de 2009
Cielo despejado (Cd)
Escucho las campanas
del convento cercano.
Sabía que cada día
a la misma hora
ella entraba en la habitación blanca
y se sentaba delante del espejo.
Como cada tarde se acercó
a la ventana y miró tras las cortinas.
Sintió un mareo extraño
y el sabor del placer
recorriéndole las inglés.
Cerró los ojos.
Quiso que un sueño traslucido
le recorriera las pupilas.
Deseó llegar hasta allí
donde su lengua se deshacía bajo palio
y con los dedos húmedos,
como mariposas bajo la lluvia,
se abandonó hasta el final.
Al abrir los ojos,
ella ya no estaba allí.
Por: Alfredo Jaso | Salvamento y Socorrismo | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bitácora sentimental y meteorológica

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