Lunes, 26 de abril de 2010
Cielo despejado (Cd)
El deseo es algo extraordinario.
Una luz reparadora
cuando lo encendemos
en las tinieblas.
Un calor reconfortante
Cuando tenemos frío.
Una fuerza creadora
cuando se construye
desde el amor.
Sin embargo,
en muchas ocasiones
el deseo va acompañado
de dolor y angustia.
Quizá no reparamos en los límites,
o mejor quizá,
ponemos límites
a algo que es ilimitado.
Convertimos el deseo
en la búsqueda permanente
de la sensación,
y el propósito de su logro.
Nuestros deseos,
si son limitados,
se achican y recortan,
se encajan en un espacio acotado
por el miedo,
por placer,
o por ambición.
Deseamos una propiedad,
el poder, la inmortalidad,
ser amado,
¿Puede existir un deseo limitado
sin un símbolo y su sensación?
Me atrevería a decir que no.
El símbolo podrá ser una persona,
una imagen, una idea
que me ofrece una sensación,
que me hace sentir
aquello que me gusta o me disgusta;
si la sensación es agradable,
yo deseo aferrarme a su símbolo
y continuar con ese placer
que se limita en su símbolo.
Pienso, y pienso,
y me recreo en ello
o lo resisto y así
aun le doy más fuerza...
Ya no es la relación directa
con determinado objeto,
la cual es simple y natural deseo,
sino que ahora el pensamiento
aumenta ese deseo
pensando en el objeto,
creando imágenes,
representaciones…
Por eso si entendemos el deseo
como la proyección de una limitación
en búsqueda de logro
el deseo necesariamente
engendra conflicto.
La pregunta es clara
¿Se puede desear sin sufrir?
Quizá una mente libre
que no se limita en el pensar
pueda hacerlo.
La libertad debe estar
al comienzo del proceso,
No al final.
La libertad surge
de una mente silenciosa.
Que no pregunta continuamente.
Que no busca respuesta.
Que no se concentra
achicándose en el espacio ruin de la memoria.
Ser.
Libre.
Mente.
Ser libremente.
Sin achicamientos, sin límites.
La libertad no se busca.
Se es libre.
Desde la libertad y la atención
se alcanza la comprensión.
Cuando uno comprende
la razón de nuestros límites
es cuando empiezan a caer
nuestras barreras.
El deseo es algo extraordinario.
Una luz reparadora
cuando lo encendemos
en las tinieblas.
Una fuerza creadora
cuando se construye
desde el amor.
Cuando hay libertad
hay amor, hay alegría
hay comprensión, compasión,
y hay deseo sin angustia
ni dolor.
Por: Alfredo Jaso | Salvamento y Socorrismo | Comentarios (0) | Referencias (0)
Lunes, 29 de marzo de 2010
Cirrocumulus (Cc)
Era el brillo sutil de su mirada
lo que había desaparecido.
La intención con que le buscaba,
el ansia voraz de sus gestos
cuando solamente le rozaba
lo que había cambiado,
poco más,
pero eso ya era mucho.
Ahora tenía otras apetencias,
otras necesidades
y tenía que aceptarlo.
Llegaban otros tiempos
con otras luces más brillantes,
nuevos días de miradas compartidas
de nuevos roces
y distintos apetitos.
Pasaba a otro nivel más secundario
y solamente la necesidad
o una recaída devolvería
su presencia al antiguo deseo.
Había que aceptarlo así.
Otros pasaron antes
por el mismo trance restrictivo,
fueron como él, objeto de su gula
para caer después en el frío cruel
de la inapetencia.
Vendrían otros más frescos y ligeros
y él, lleno de excesos,
sobrado de simpleza,
y con la guarnición dispuesta
se quedaría como un mero
recuerdo sabroso.
Asi tenía que ser,
ella lo había decido.
se acercaba el verano.
Empezaba la operación bikini
y hasta el filete a la plancha
se caía del menú.
Por: Alfredo Jaso | Salvamento y Socorrismo | Comentarios (0) | Referencias (0)
Lunes, 22 de marzo de 2010
Altostratus (As)
Pensar es un ejercicio práctico.
No es un alarde intelectual.
Es una herramienta útil.
Un prodigioso ingenio
capaz de acumular experiencias
con las que elaborar prejuicios.
Una buena entelequia
para evitar incidentes
y asegurar la subsistencia.
Pero más allá de la cuestión práctica y utilitaria,
pensar no es más que un pavoneo social,
una actividad,
una estrategia para tiempos de inacción.
Un parloteo de saloncito
y mesa camilla,
capaz de subirse en lo alto
de su copete
para parecer más elevado.
Un enredo mediante el cual
la mente nos mantiene ocupados
en constante actividad.
La actividad no es acto.
El acto es la acción.
Por eso más allá del arte y el oficio,
el pensar no es más que un artificio,
la acumulación de valores dados,
de ideas aprendidas
y en tanta ocasiones,
la resolución de prejuicios equivocados
y errores admitidos generación tras generación.
La mente es más que el pensamiento,
más que la experiencia en sucesión.
Sin embargo consideramos que pensar
es imprescindible para orientar
y gobernar la vida.
Si tenemos un problema,
pensamos sobre él,
como si la mente y sus recuerdos
fueran ese oráculo salvador
que vaticina sueños.
Pero no estoy seguro
que tanto pensar resuelva
ningún problema que no vaya más allá
de una cuestión práctica.
Te propongo que mires el cielo,
fíjate en el sol.
Su luz lo llena todo
sin importarle la persistencia de las nubes.
Olvidándose de vientos y malas sombras,
sin pensar como orientar mejor sus rayos.
Brilla sin más,
aceptando el devenir de su órbita,
dedicando su esfuerzo
al brillo radiante de cada día.
Tu eres el sol,
brillante,
potente auto@r de tus actos.
No seas cautivo de la actividad.
No caigas en brazos adormecedores
del pensamiento.
Recorre el tránsito de los días
ajustando tu ritmo al paso del corazón,
brillando como el sol
por encima de las circunstancias.
Dedica tu tiempo a observar tus actos
sin pensar en ellos.
Observa sin juicio.
Descubrirás tus errores
y aprenderás a evitarlos.
Vive sin llevar más allá las circunstancias.
Se compasiv@,
y no juzgues, ni te juzgues.
Observa desde la sencillez
y procura prescindir
de los sentimientos superfluos,
de esa trampa aprendida
de culpas sin responsabilidades
de perdones sin solución.
Sentimientos inútiles que tanto pesan
y que nos achican haciendo grande el miedo.
No te dejes llevar por la ira,
ni huyas de la mano de una esperanza.
Vive sin complejos.
Sin miedos.
Aferrándote a la vida.
Aprendiendo a ser,
sin caer en el pozo oscuro
del querer ser a toda costa,
sople el viento que sople
y caiga quien caiga.
Aprende del respeto,
de la generosidad compartida,
actúa sobre el compromiso de vivir
desde la revolucionaria sonrisa,
sin más meta que aprender
a bien vivir la vida.
Siente el latido del corazón,
escúchalo, constante, directo.
No pienses, observa.
Observa tus reacciones y tus actos.
Observa a los demás sin juicio
y vive
sin dejar que en tu mente
la tristeza le eche un pulso a tu sonrisa.


Por: Alfredo Jaso | La deriva | Comentarios (0) | Referencias (0)
Lunes, 22 de marzo de 2010
Cirrocumulus (Cc)
Ya no te deseo,
le dijo.
No quiero desearte,
no me conviene.
Lo he pensado
y es lo mejor.
Hasta ayer
te deseaba
con todas mis ganas
pero hoy ya no,
Hoy ya no te deseo.
Ya no puedo seguir
con este ansia
que me quema dentro,
y me incomoda.
Puedo soportar
otras tensiones
otras renuncias
más amargas,
llevo haciéndolo años,
pero a esto no quiero
acostumbrarme.
No puedo seguir
con estas ganas
de tenerte sin tenerte,
por eso hoy
he decido
que ya no te deseo.
Puede parecer frío,
calculado,
extravagante,
que de ayer para hoy,
todo sea distinto,
pero no lo es.
Nada va a cambiar
y para ti también será mejor.
Podré verte
y tocarte
sin la presión
del querer más.
Mirarte de otra manera,
y hacerlo sin sentir
la quemadura
del deseo sin logro.
Me dijeron
que no sería difícil,
que solamente era deseo.
Me dijeron
Que no sería complicado
Que solamente hacía falta
Un poco de fuerza de voluntad,
de renuncia
y era cierto,
ya está,
dicho y hecho…
lo he pensado bien
y ya no te deseo,
le dijo mirándole
fijamente.
Sin embargo,
tengo que reconocer
que me asusta,
me asusta
que sea así de fácil.
Me asusta
ver que no me importa.
Que en el fondo
parezca lo mismo.
Que puedo controlarlo
de una manera tan sencilla.
Que no me cueste.
Que nada haya cambiado.
Que solamente con decirlo,
sea suficiente.
Ayer si,
Pero hoy ya no te deseo.
Así de fácil,
cómo si el deseo
fuera algo tan débil
como el brillo que reflejas.
Entonces se dio la vuelta
y salió de la tienda.
Con la cabeza alta
y el orgullo intacto,
segura de que su renuncia
no había de causarle mal.
Pero con una amargura fina,
casi imperceptible pero aguda,
rondándole el corazón.
Volvió más veces
y en varias ocasiones
se acercó a la vitrina
donde estaba la bisutería
con sus brillos fatuos
pero cautivadores.
La vitrina del deseo
donde dormían
sueños inocuos,
bagatelas inútiles
pero necesarias
para llenar nuestras vidas
de luces y color.
Después de estar
un rato mirando fijamente,
musitaba entre labios…
Me gustas pero no,
ya no te deseo.
y lo repetía como si no quisiera
que se le olvidara.
De esto hace más de un mes.
A veces pasa por el escaparate
y mira hacia adentro,
pero pasa de largo
y ya no entra en la tienda.
Dicen en la radio
que es por culpa de la crisis.
Que a las personas
les inhibe el deseo
y muchas han dejado de soñar
y ya no desean
que dedican su esfuerzo,
sus sueños y anhelos
a otras cosas
parece ser de más provecho.
Por: Alfredo Jaso | Salvamento y Socorrismo | Comentarios (0) | Referencias (0)
Jueves, 04 de marzo de 2010
Cirrocúmulus (Cc)
No es bueno mirar hacia atrás con nostalgia.
Vives el mejor momento de tu vida.
No ha habido, ni habrá ninguno mejor.
Lo que pasó, solamente permanece en la memoria,
ese contenedor selectivo y parcial,
y lo que está por venir, nunca llega.
Estoy agradecido a aquel tiempo pasado,
pero no lo hecho de menos.
Agradezco cada mañana el regalo de vivir,
el regalo de una vida que me ha permitido conocer
y me ha invitado a conocerme.
Agradezco cada día haber aprendido
a mantener en el corazón
el recuerdo dulce de las personas que he querido,
y doy gracias por la fortuna de saber,
que pese a la distancia y el tiempo
todavía puedo quererlas.
También doy gracias a la vida
por los sin sabores y las incertidumbres,
por el recuerdo amargo de las personas
que se esforzaron y perdieron su tiempo
intentando apartarme de la alegría,
y agradezco el poder recordarlas
con cierta ternura y sin rencor.
Pero no miro atrás con nostalgia.
Mi vida es aquí y ahora.
Si, con más kilos y 46 años ya.
kilos y años
que me pesan en la espalda
pero no que no pesan en el corazón.
Pues sé que esos kilos de más,
también lo son de conocimiento
sin excesiva pedantería
y de experiencia sin vulgar resentimiento.
Me siento afortunado por creer aún
en los compromisos sin ataduras, ni cadenas
por mantenerme firme
sin doblegarme del todo al tedio y la rutina,
y por haber adquirido nuevas
y hermosas responsabilidades
que me enriquecen y me abruman.
También doy gracias a la vida,
por el permiso de empeñarme
en el esfuerzo por crecer
con la inteligencia puesta en aprender a ser
y sin la pesada carga del querer ser.
No echo de menos un tiempo pasado,
que con seguridad no fue mejor,
fue solamente el que me tocó vivir.
Lo recuerdo de cuando en vez
Únicamente para mantener las enseñanzas
y prolongar los afectos.
Pero no lo sacralizo, ni lo ensalzo
como un tiempo mejor que fue.
Vivo pues con intensidad el ahora
con el corazón en la mano
y las manos abiertas.
Sé que eso tiene su riesgo,
pero también sé que solamente así
se puede intentar descubrir
el valor de cada día.
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Jueves, 04 de marzo de 2010
Stratus (St)
Uno termina amando
el fastidio de los cuerpos.
Su pesar
y su entrega.
Su tristeza inútil
y su paz misteriosa.
Uno termina amando lo que deja
para conservar un silencio
que envenena.
Dando las espalda
y regalando oídos.
Negando el deseo
para comprar sonrisas.
Y andamos
sorprendidos por los días,
rondando la vida
en un acecho
sin búsqueda.
Intentando un homenaje
de techos bajos,
un descuido
de lo indecible,
un abrazo que consuela,
una risa sin careta,
un deseo que transforma,
un aquel
que nos de el alma,
sin pedir nada a cambio.
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Viernes, 26 de febrero de 2010
Altostratus (As)
Como se espera
a los buenos amigos.
Aunque tardes
o no vuelvas nunca.
Aguardaré tu regreso,
sin perder la sonrisa,
cómo si el tiempo
no hubiera pasado,
con la mirada limpia,
el corazón abierto
y la incertidumbre rozándome
las palmas de mis manos.
Aunque tardes,
estaré a tu lado,
aunque no me veas
y te hayas marchado.
Como un buen amigo,
como un fiel soldado.
En los buenos días
y en los días malos.

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Lunes, 08 de febrero de 2010
Cirrocúmulus (Cc)
Es cierto que su corazón
guardaba como un tesoro
anhelos inconfesables
que durante años
se había acostumbrado a silenciar,
sin embargo desde que se produjo
aquel azaroso e inesperado encuentro
todo cambió.
Encontró,
sin saber bien como,
una dulce tranquilidad
con la que expresar
temores y esperanzas,
y como por arte de magia,
al tiempo que liberaba a su corazón
del peso del secreto,
más ingenuo se le antojaba
su silencio de años.
Habló y habló,
como si con cada palabra,
deshiciera un nudo.
Habló,
como si con cada frase
descubriera un nuevo camino
hacia su propio deseo.
Y descubrió que así,
a cada nuevo paso,
le florecían en su boca nuevas sonrisas
y que en cada nuevo camino
levantaba sin miedo
la altura de la mirada
llenándose los ojos
de nuevos anhelos
que ahora no quería callar.
Por: Alfredo Jaso | Salvamento y Socorrismo | Comentarios (0) | Referencias (0)
Lunes, 08 de febrero de 2010
Altostratus (As)
Entró de un solo golpe.
No le pillo por sorpresa.
Pero le sorprendió
verse desarmada desde ese momento.
Iba y venía sin pausa.
Asestándole en cada nuevo embate
un deseo que por momentos
parecía no caberle en el corazón.
Lo sentía dentro.
Latente, vivo, real.
La arrebató de tal manera
que no pudo controlar sus impulsos.
Era algo superior a sus fuerzas
que la hacía temblar,
encogerse,
sonrojarse y palidecer
en un instante.
Estaba tan excitada
que todo lo que pasaba a su alrededor
se fundía intensamente
con esa emoción profunda.
Nada era ya más importante
y nada ocupaba su intención
de igual manera.
De pronto,
al escuchar su voz junto al oído,
se deshizo.
Se liberó sin remedio
llenándolo todo de dicha.
Un momento después
respiró profundamente,
totalmente aliviada.
Entonces sonrió.
El médico acababa de decirle
que la biopsia no arrojaba
ningún dato preocupante.
Aun lo tenía dentro,
pero por fin
podría
sacarse el miedo del cuerpo.
Por: Alfredo Jaso | Salvamento y Socorrismo | Comentarios (0) | Referencias (0)
Viernes, 05 de febrero de 2010
Cirrocúmulus (Cc)
Tenía los ojos cerrados
y el cansancio
pegado a los párpados.
El sueño le hacía cosquillas
en las plantas de los pies
y el hormigueo suave
que recorría
la palma de sus manos
era como un presagio
de tiempo detenido.
El pecho,
como un fuelle vital
se henchía y vaciaba
para que el corazón
latiese sin pausa.
De pronto,
como si se arrojase
al abismo de un sueño,
su cuello se despeñó
sobre el hombro.
No abrió los ojos,
siguió ensimismado
en ese duerme vela
del sin dormir,
escuchando las voces
que se acercaban hasta su oído
como en un arrullo suave.
Poco a poco,
el sueño le fue ganando
la partida a la vigilia
y desde donde se ocupan
el pensamiento y la memoria,
las imágenes empezaron
a surgir como entre tinieblas.
El viaje acababa de empezar.


Por: Alfredo Jaso | La deriva | Comentarios (0) | Referencias (0)
Martes, 02 de febrero de 2010
Cielo despejado (Cd)
La miró.
Le gustaba la fuerza
enhiesta de su altura.
Ese apuntar hacia arriba
presuntuoso y desafiante.
Le encantaba su color
entre oscuro y claro
y sus líneas recias
casi arteriales.
Le atraía su olor,
un olor a gente,
áspero y penetrante.
La tocó y la sintió vibrar.
Quiso decir algo
pero tenía la boca llena
por la emoción.
Después de tanto desearlo
ahí estaba delante de ella,
apuntando al cielo de París
la Torre Eiffel.
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Martes, 02 de febrero de 2010
Cirrocumulus (Cc)
Llegó
con la tristeza del esfuerzo
pegada en las manos
y el sabor a tiempo perdido
en el gusto de la boca.
Nadie salió a recibirle.
Se sentó
dejando que la tristeza del día
arrugara el sillón.
Cerró los ojos
y una oscuridad fría
le llenó la mirada.
Entonces,
sintió en el estómago
la acedía cruel
de la derrota.
Ese amargor
a contrapelo
del quien lo tiene todo perdido.
Se incorporó
y arrastrando el peso
de las horas
salió del salón.
En la cocina
Fritz, su perro,
alzó la cabeza
y le miró con cara triste.
Abrió una lata de cerveza.
La espuma rebosó el borde
manchando el suelo de terrazo.
En el patio, la radio hablaba
de los último números del paro.



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Jueves, 28 de enero de 2010
Cirrocúmulus (Cc)
Se acercó a él
por curiosidad.
Por descubrir
esa nueva experiencia.
Y así, sin darle importancia
y sin saber cómo,
se había acostumbrado
a su presencia.
Le costaba reconocerlo
pero necesitaba
tenerlo cerca,
saber que estaba ahí.
A ella que era una mujer
independiente
le asustaba
echarle en falta.
Sabía por experiencia
que todo lo que provoca
cierta dependencia
se convierte al final
en algo doloroso.
Sin embargo
cada día,
se dejaba enredar
en ese juego placentero,
y con suficiencia,
mirándole fijamente
le decía,
"no te necesito
para ser feliz.
Mañana mismo te dejo".
Pero al día siguiente
se le anegaba
el pecho con su ausencia
y lo buscaba
como el aliento para vivir.
Estaba claro
que tarde o temprano
tendría que elegir
o ella o el tabaco

Por: Alfredo Jaso | Salvamento y Socorrismo | Comentarios (0) | Referencias (0)
Martes, 26 de enero de 2010
Stratus (St)
La he visto
con el negro de la tristeza
ajustándose a su cuerpo
como una caricia cruel.
La he visto
con la belleza de la pena
rondándole los ojos.
La he sentido frágil
e indestructible
y quizá por eso
me hubiera gustado
abrazarla fuerte
y arrebatarle sin miedo
un poco de su dolor.
Por: Alfredo Jaso | Salvamento y Socorrismo | Comentarios (0) | Referencias (0)
Martes, 26 de enero de 2010
Cielo despejado (Cd)
Esta sombra
que ahora cerca mi cuello
con el roce húmedo de sus labios.
Que roza con la promesa de su boca
el comienzo ingenuo de mi nuca.
Que se acerca al peso de mis pechos
y los mide en busca de un misterio.
Que se asoma al valle de mi sexo
y lo acaricia sutilmente con su lengua.
Quizá me acompañé volando
hasta el infinito próximo del deseo
y desaparezca para siempre,
pues tiene un tacto especial en su mirada
que recuerda el vuelo libre de los pájaros
y su piel sabe levemente a cruel dulzura migratoria.
Por: Alfredo Jaso | Salvamento y Socorrismo | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bitácora sentimental y meteorológica

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